Decreto 129/2021, de 30 de marzo, por el que se regula y fomenta la actividad de pesca-turismo y otras actividades de diversificación pesquera y acuícola en la Comunidad Autónoma de Andalucía.

Sección:1. Disposiciones Generales
Emisor:Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible
Rango de Ley:Decreto
 
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Andalucía, como región española integrada en la Unión Europea, está sometida a la Política Pesquera Común cuyo objetivo es garantizar que las actividades de la pesca y la acuicultura contribuyan a la sostenibilidad medioambiental, económica y social a largo plazo, debiendo ayudar al aumento de la productividad a un nivel de vida adecuado para el sector pesquero, incluido el sector de la pesca a pequeña escala, e igualmente contribuir a la Estrategia marcada en la Agenda 2030 de un desarrollo sostenible.

Uno de los objetivos de desarrollo sostenible de esta Agenda 2030 está dedicado a la vida submarina y entre sus metas se encuentran mejorar la gestión de los ecosistemas marinos y costeros, aumentar los beneficios económicos de la pesca sostenible, fomentar la pesca a pequeña escala o artesanal, o combatir la pesca ilegal y excesiva, entre otros. Igualmente, en esta Agenda 2030 existen objetivos con una dimensión social dedicados a favorecer la incorporación de la mujer en todas las actividades productivas, junto a objetivos con una dimensión económica que igualmente son de aplicación a las actividades de la pesca y la acuicultura en Andalucía.

Andalucía cuenta con una clara tradición pesquera, con una flota muy diversa que ejerce su actividad en caladeros del litoral andaluz y en caladeros de otros países, tanto de la Unión Europea como fuera de ella. A lo largo del tiempo ha debido adaptarse por mandato de la Unión Europea a la situación que requería la conservación a largo plazo de los recursos pesqueros y ello ha dado como resultado una flota actual dimensionada en cuanto a dichos recursos. Con la diversificación pesquera y acuícola se persigue alcanzar la sostenibilidad económica y social, que hasta ahora no habían sido prioritarias para la Unión Europea, y por ello, para Andalucía.

Desde el año 2008 se venían realizando iniciativas cuyo objetivo era considerar el elemento social, económico y cultural de la actividad pesquera como reclamo para el turismo de sol y costa en Andalucía, identificando lugares de interés patrimonial y etnográfico en municipios eminentemente pesqueros, con la realización del catálogo del patrimonio cultural de la pesca de Andalucía, o la difusión de la cultura marinera a través de diversos eventos organizados desde la Administración autonómica pesquera, tomando como temática central la pesca y el mar.

Pero es a partir de 2017 cuando comienza a materializarse en Andalucía el interés por parte del sector pesquero en desarrollar estas actividades como complemento a su actividad principal, con la autorización del uso turístico de determinadas lonjas a través del informe favorable de la Administración pesquera, o con la autorización para desempeñar la actividad de pesca-turismo por parte de algunas embarcaciones, en aplicación de la Ley 3/2001, de 26 de marzo, de Pesca Marítima del Estado.

La riqueza pesquera y acuícola de Andalucía se manifiesta desde un punto de vista cuantitativo respecto al número de embarcaciones dedicadas a la pesca profesional, entendiendo ésta como la pesca marítima dentro de las aguas interiores y el mar territorial, el marisqueo, la pesca con artes de almadrabas, la pesca con artes menores y la acuicultura marina tanto en mar abierto como en zonas de esteros y salinas, tan propios de nuestras tradiciones y cultura marinera.

La posición geográfica estratégica que posee Andalucía con aguas del Golfo de Cádiz, del Mar Mediterráneo y aguas del Estrecho de Gibraltar, hacen de esta región un claro reclamo turístico que debe ser aprovechado en beneficio, tanto de los profesionales de la actividad de la pesca y la acuicultura como por los operadores turísticos, creando una sinergia que permita por un lado mejorar los ingresos económicos de los pescadores profesionales, de los mariscadores, de las empresas almadraberas, de las empresas conserveras, de los hombres y mujeres que con sus oficios completan este mundo de la mar, de las organizaciones de profesionales de la pesca y de las empresas de acuicultura; y por otro lado desestacionalizar el turismo en Andalucía, creando un producto que va más allá del sol y playa, tan importante en Andalucía, que debe dar respuesta a un turista cada vez más exigente, que busca nuevas experiencias, nuevas sensaciones, montar en un barco de pesca, conocer los artes de pesca propios de una localidad, las zonas de pesca de los moluscos, crustáceos y demás productos que ven en los restaurantes del lugar donde se encuentran alojados, conocer cómo se construye una embarcación de pesca, cómo se venden en las lonjas los productos que han visto pescar, el típico ronqueo del atún rojo con un arte de pesca que se cala principalmente en las costas de Andalucía dentro del territorio de la Unión Europea. La gastronomía, igualmente, se comporta como un segmento más dentro de la actividad de ocio, que permite acercar a la ciudadanía las recetas propias de nuestra tierra con productos de la pesca y la acuicultura, y que con una buena información por parte de los profesionales del sector de la pesca, pueden concienciar de la necesidad de que no se demanden productos inmaduros, no se demanden productos fuera de los canales establecidos de comercialización, y se conozcan las épocas de veda tanto reproductivas como sanitarias.

En definitiva, Andalucía reúne a dos sectores potentes como son el pesquero y el turístico de sol y playa que coinciden en el espacio y que pueden colaborar mutuamente, favoreciendo con su crecimiento y diversificación la complementariedad y compatibilidad que desde la óptica de la pesca se viene instaurando, dando así cumplimiento al objetivo de la Política Pesquera Común de crear condiciones para que sea económicamente viable y competitivo el sector extractivo, el sector acuícola, el sector de la transformación de los productos y las actividades conexas en tierra relacionadas con la pesca y la acuicultura, contribuyendo a asegurar un nivel de vida adecuado a quienes dependen de estas actividades, teniendo en consideración la pesca costera, los aspectos socio-económicos y la necesaria integración de la mujer en estas actividades, con una clara masculinización del sector extractivo y la dificultad que esta actividad tiene para la incorporación de las mujeres que deben conciliar con la vida familiar.

Existe una demanda creciente de la ciudadanía por realizar nuevas actividades vinculadas con el mar y su entorno que puede ser aprovechada por el sector pesquero y acuícola como una posibilidad de complementar sus rentas ofreciendo sus conocimientos y experiencias a la oferta de actividades turísticas relacionadas con su actividad profesional, del que pueden beneficiarse mutuamente ambos sectores.

En este sentido, las iniciativas y actividades turísticas tales como la pesca-turismo, el turismo pesquero o marinero y el turismo acuícola, desarrolladas por los pescadores y acuicultores como actividades complementarias y compatibles con el desarrollo de su actividad profesional, se plantean como interesantes alternativas para la diversificación y mejora económica del sector de la pesca y la acuicultura.

En la actividad de pesca-turismo el turista puede observar directamente el trabajo de los pescadores profesionales a bordo de sus embarcaciones, lo que contribuye a la valoración y difusión de su trabajo y a la concienciación del respeto al medio marino.

Por otra parte, las actividades de turismo pesquero o marinero basadas en la recuperación y valorización del patrimonio, tanto material como inmaterial del mundo de la pesca, permiten a los turistas conocer la actividad profesional de la gente del mar, como son los productos pesqueros capturados por las flotas de la localidad, así como su historia, tradiciones, cultura y gastronomía asociada.

Así mismo, el turismo acuícola es una interesante oportunidad para conocer este sector estratégico y para disfrutar del entorno natural donde se ubican las instalaciones de acuicultura, tanto en zonas de marismas y antiguas salinas, como en mar abierto y conocer el proceso llevado a cabo para la obtención de las diferentes especies, recogiendo el Decreto 58/2017, de 18 de abril, por el que se regula la acuicultura marina en Andalucía en su artículo 25 las actividades complementarias a la acuicultura en Andalucía.

El patrimonio pesquero y acuícola que atesora Andalucía, con su cultura y tradiciones, con sus barcos y puertos pesqueros, almadrabas, lonjas y varaderos, fábricas de conservas y salazones, sus extensas zonas de marismas y salinas...

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